El otro día en casa de mi vecina me encontré un botón que pertenecía a mi vecino Francisco:
Francisco era un hombre que pertenecía a los comunistas que luchaban por la libertad de España. Este hombre era alto, más bien flacucho por la crisis que pasaba su familia. Tenía el pelo castaño oscuro, casi negro, y muy corto; tuvo que dejar los estudios al tercer año porque no tenían para comer y se vieron obligados a trabajar; sus ojos, de un color castaño amanerado, se mostraban ávidos de aprender a hacer las cosas por sí mismo.
Esta persona era una persona amable, inocente (en el sentido de que se le podía gastar muchas bromas y nunca se enfadaba), sociable y que tenía un gran sentido de la justicia.
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